Sol (Sun – Hofesh Shechter Company)

https://entemporadaweb.files.wordpress.com/2014/10/7c40c-sun201.jpgQuizá la palabra “salacot” no esté integrada en nuestro vocabulario, pero sí está bien encajada la imagen del explorador colonial en busca de acción: botas altas, bolsa con provisiones a un hombro y rifle cargado al otro. En la cabeza, el gorro, el mentado salacot, digno del mejor Stanley, Livingston y demás e históricos curiosos del África colonial en busca de acción y apropiación. Tanto Stanley como Livingston fueron igual de ingleses que Thomas Edward Lawrence (A.K.A.Lawrence de Arabia), a quien también se hace referencia en este espectáculo que no los contempla héroes de la Pérfida Albión (epítome de nación colonizadora), sino meros dibujos de las otrora personalidades: imágenes a tamaño natural que recorren el escenario de izquierda a derecha, de atrás adelante, como lobos que persiguen ovejas danzarinas y jóvenes miembros de alguna tribu centroafricana.

Responsables de estas imágenes en movimiento son los bailarines de la ecléctica y multirracial Hofesh Shechter Company, que las manejan a modo de máscara y asoman tras ellas de vez en cuando del mismo modo burlón con que la voz en offdel coreógrafo y director del espectáculo, Hofesh Shechter, nos invita desde el principio a una obra con “puto [sic] final feliz”. Falsamente gutural, esta voz calmada advierte y adoctrina (un punto en exceso hacia el final, cuando la burla desorienta por el perfil general del público congregado la noche del 10 de julio en el Teatre Grec, más dispuesto a la recepción activa que al juicio pequeñoburgués), y también recuerda aquella sesión de hipnotismo a la que Max von Sydow nos indujo en Europa (Lars von Trier, 1991).

El nuevo espectáculo de la compañía creada en 2009 por este israelí afincado en Londres que le ofrece su nombre, se presentó las noches del 9 y 10 de julio en el Teatre Grec y es sencillamente Danza: despreocupada y rigurosa, alocada y precisa, con un sentido del ritmo en los coros que roza la magia y que hasta la consigue cuando se entreteje con el ritmo de músicas superpuestas. Si de repente estas músicas cesan, los bailarines aparecen (o desaparecen) y el público arranca en aplausos espontáneos y sinceros. Cuando regresan, lo hacen para entonar Irving Berlin, Wagner y las composiciones del propio Shechter, conocido en Barcelona por sus otras piezas presentadas en el Mercat de les Flors: las rebeldes Uprising (temporada 2009-2010), Political y Mother (temporada 2010-2011) y The Art of Not Looking Back (presentada junto a Uprising en febrero de 2013).

Todo en Sun es fuerza y risa: el repaso a las danzas oriundas de países colonizadores y de territorios colonizados, el sol que brilla reflejado en una sábana ondeante (de repente, una bandera), o un vestuario que remite a otras épocas de contextos acomodados (frac, fajines, bombachos); con una excepción: los payasos infiltrados, muy acorde con las declaraciones del director sobre el espectáculo: “A través de la claridad, podemos lidiar con cosas muy intensas, como el clown que presenta al rey lo que ningún otro se atrevería a decir. QuizásSun es payasear mientras se hace emerger cosas a las que no deberíamos mirar. Todo está bien en la superficie, pero definitivamente no debajo”.

Le reprochamos el punto adoctrinador y la reiteración en algunos números, peroSun es, en suma, un buen espectáculo. Queremos que sus verdades incómodas se repitan en la temporada 2014-2015 del Mercat, y desde luego las hubiéramos preferido a otras maravillas en la apertura del, hasta la fecha, muy irregular Grec 2014.

Les criades… o no. (Sadari Movement Laboratory)

Me pregunto en qué parámetros podríamos determinar que una obra deja de ser del autor y se convierte en un artefacto libre que pasa a ser poseído por el director. Al leer Las Criadas de Genet pienso demasiado en El teatro y su doble de Artaud y me es del todo imposible despegar a ambos autores de un tipo de espectáculo que en mi cabeza tiene mucho sentido pero que aún no he conseguido ver encima de un escenario. He visto aproximaciones a esta misma obra pero, como dicen, las comparaciones son odiosas y no seré yo el que apunte el camino por el que considero que estaría bien que caminasen los textos de este autor al que adoro.

Quizá sea esa adoración la que me provoca unas expectativas que después no veo cumplidas. Es lo que me pasa cuando salgo de ver Las Criadas que me propone Do Wam Im. Es cierto que en muchos momentos la pieza muestra algún recurso escénico prometedor, como el uso del armario como objeto escenográfico central. Ese lugar en el que viven presas Claire y Solange y sobre el que baila una Señora que disfruta del encierro de ambas y que a su vez es adorado por las hermanas. Presencio, al igual que pasa con la mayoría de los símbolos que me muestran en este montaje, su rápida extinción y sigo preguntándome qué es lo que falla. Procuro fijarme en los cuerpos que estoy viendo. De su movimiento me fascinan la limpieza y precisión extraordinarias. Y es aquí donde vuelven a hacerse presentes mis expectativas. Porque a mi modo de ver y leer Las Criadas, pienso que se puede ser preciso pero también muy sucio. Es así como yo leo a Genet.

A todo esto he de sumarle una reiteración en las formas que comienza a parecerme más de lo mismo. El uso de dos pantallas que guardan una simetría perfecta con el resto de los elementos escenográficos, utilizadas para representar el interior y el exterior de las dos figuras femeninas protagonistas (la presencia de la Señora es en muchas ocasiones anecdótica) ya la hemos visto antes. Dos pantallas, dos cuerpos igualmente uniformados, cuyas cualidades de movimiento no difieren en demasía, acompañadas por imágenes que juegan con el ya anticuado blanco/negro para decirnos que en realidad no son dos. Que es una sola. Que son el positivo y el negativo. Las dos caras de una misma moneda. ¿Por qué olvidarnos del individualismo en pleno siglo XXI? Me parece atrevida y acertada la dramaturgia del director. En cambio, ¿por qué seguir a pies juntillas la premisa de parentesco de las dos protagonistas?

En definitiva, una hora y diez minutos llena de lugares comunes a través de una propuesta que me prometía descubrir alguna parte oculta y más oscura (si cabe) del Genet que hasta ahora me acompaña. Tendré que hacer algo con mis expectativas.

Les Criades
Sadari Movement Laboratory
Del 4/7 al 6/7 al Mercat de les Flors – Sala Ovidi Montllor
Durada 70 min. Preu 28eur


Lonely Together: experiència

Des del ballet clàssic, a Pina Bausch, als solos dels bailaores de flamenc i a les danses rituals, podem trobar dues tendències clares en la dansa: la d’individuar al ballarí i o la de fusionar-lo dins de l’ensemble. El punt de partida de Lonely Together no podia ser un altre que el d’aprofitar al màxim els trets individualitzadors i personals de dos ballarins, posant-los en relleu a través d’unaparattus escènic minimalista. La nuesa i senzillesa de la forma permetia fixar la mirada en els cossos i en les idiosincràsies de cadascú. Ara bé, tot sigui dit, l’efectivitat i plasticitat del dispositiu escènic (tant la il·luminació com l’espectacular espai sonor), per increïbles, robaven sovint l’atenció del públic encantat.

Lonely Together, col·laboració de Gregory Maqoma i Roberto Olivan, (trans)portava l’espectador durant seixanta minuts de la Sala M. Aurèlia Capmany –Mercat de les Flors– fins a un espai d’intertextos, arrels, influències i memòries d’ambdós ballarins.
Per fer-ho, com dèiem, contruien –encertadament– un gran espai obert i nuu amb l’única presència material d’una taula llarga amb un ordinador portàtil i elements de mescla de música electrònica. Tant l’espai com la música s’anaven transformant a base de nova il·luminació o de canvis de registre musical (de la música electrònica, a una jota, a música folklòrica africana, a veus i a simples freqüències entremesclades).

La base coreogràfica la formen un parell de solos de cada ballarí, precedits i procedits de coreografies en duet. Sobre aquest esquelet, s’hi afegeix la morfologia del moviment, el qual és diferent i idiosincràtic per a cadascun. En la coreografia d’ambdós, el hip-hop, la dansa contemporània de Anne Teresa de Keersmaeker, l’esportisme, i per descomptat, la dansateatre de Bausch hi rauen en les arrels.

No obstant, en Olivan hi ha el que es podria anomenar un (es)forç de significar més enllà del seu cos i del seu moviment, explotant una expressivitat de dansateatre que restava força a la seva coreografia. I en el cas de Maqoma, la manca de referents culturals o la poètica pròpia, feia que els moviments semblessin menys significats i, per tant, més possibles d’interconnectar. En aquest últim, la vibració –quasi espasmòdica– i la construcció minimalista progressiva, l’apropaven a una mescla folklòrica amb la repetició/acumulació –més abstracta– de les danses en Debora Hay o Trisha Brown. En conjunt, en el moment en què Maqoma i Olivan s’avancen i es mostren al públic, es defineix el tema de la peça: ells mateixos seran tema i executors.

Per una part, hi haurà una exploració de l’imaginari, de petits gestos extrets de la memòria, de les arrels culturals de cadascú. Aquesta no només ens aporta una interessant dada poètica i biogràfica, sinó que posa en entredit la concepció de la cultura popular pròpia i aliena.

Alhora, l’espectacle compta amb una part temàtica on ambdós ballarins es posen d’acord amb els números; en com ballar, per on sortir, etcètera. Aquesta part estàteatralitzada i invoca un registre humorístic diferent de la nostàlgia i de la poesia dels altres moments dansats. Considerem, però, que aquests moments dramatitzats són el punt fluix de l’espectacle, ja que trencaven la màgia de la resta de moments, sense aportar una mirada crítica al primer, ni cap discurs interessant sobre la dansa o sobre el mateix espectacle. Alguns aspectes de la dramatúrgia (vincles pobres entre els moments de duet i els solos, entrades i sortides descontrolades, cops d’efecte gratuïts…) també flaquegen. No obstant, sabem que no són aspectes troncals de la peça i, per tant, una depuració per part d’un dramaturg/a acabaria de perfeccionar i dirigir cap al bon camí aquests petits punts.

Lonely Together és una proposta interessant: despullada i contemporània. El discurs és el que és, sense pretensions ni deliris de grandesa. Un espectacle amb un bon dispositiu escènic, unes coreografies riques i amb molt pocs aspectes a criticar. Seguirem de prop la llarga trajectòria que els queda a Roberto Olivan i Gregory Maqoma, esperant una evolució i nous i atractius projectes.


Gregory Maqoma a Lonely Together. Fotografia d’Albert Vidal

Merescuda Victòria d’Enric V

https://i2.wp.com/ass1.tresc.cat/media/fitxes/312BD/01_003_00136196/Victoriad27EnricV_5.JPG
El text d’Enric V, considerat obra de joventut tot i ser posterior a la majoria d’obres històriques de Shakespeare (Ricard III, Eduard III, les tres parts d’Enric VI o les dues d’Enric IV són anteriors), es pot sintetitzar en l’ascens polític i moral del príncep Hal en convertir-se en el rei Enric V.

Ja a Enric IV, l’obra que cronològicament precedeix el text que ens ocupa, Shakespeare ens presenta un Enric/Harry en constant relació amb personatges de classe baixa (tant moralment com econòmica) i amb una total despreocupació cap als temes relacionats amb la corona, mentre que al principi d’Enric V, Harry decideix renunciar a la seva vida anterior i esdevenir el rei just i recte que necessita el seu poble. La temàtica d’aquesta obra ens resulta paradigmàtica del que tracta Shakespeare en la majoria de les seves històriques: ‘com ha de ser el bon governant’.

Aquest és el punt on una gran part dels muntatges contemporanis d’obres històriques de Shakespeare naufraga estrepitosament: el perden en l’intent de buscar una ideologia profunda que es troba més en el subconscient pervertit del director que no pas en el rerefons del text, o en obligar qualsevol pretensió conceptual, fent estavellar l’espectacle contra la vacuïtat i la prepotència.

Però aquest no és el cas de Pau Carrió, que de forma molt intel·ligent aconsegueix no caure en l’actual abanderament del ‘menys és més’ o el ‘s’ha de restar la transcendència als clàssics’ i, senzillament, dona la importància justa a cada moment, a cada gest, a cada síl·laba i moviment, ni menys ni més, tan sols el necessari. Aquesta és la forma amb què La Kompanyia, amb una contenció mesurada al mil·límetre que acosta la tragèdia a una quotidianitat propera, ens apropa a un dels textos conceptualment més complicats de treballar en la contemporaneïtat. Com fer a l’espectador de la Barcelona del segle XXI partícip de l’ascensió d’Enric V segons els valors morals de rectitud i fe de finals del XVI?

De forma brillant, el jove director barceloní, aliant-se amb tot el repartiment de La Kompanyia, converteix una pomposa tragèdia reial en la petita historia d’un jove a qui li cau una gran responsabilitat a sobre i que, volent comportar-se com tothom espera que ho faci, acaba convertit en un heroi que representa l’antítesi del que ell voldria.

Amb un vestuari que barreja la historicitat amb l’estètica punk, un espai extremadament estilitzat però igualment significatiu i una música en directe que, sumada al tractament coral del moviment, recorda en ocasions al treball dels anglesos Propeller, Victòria d’Enric V esdevé l’explosió definitiva de la companyia jove del Teatre Lliure, que després d’una temporada de muntatges irregulars, ha trobat amb Pau Carrió l’aliat perfecte per fer-la despuntar.

Victoria d’Enric V també es podrà veure de l’1 al 26 d’octubre d’aquest any dins la temporada regular del Teatre Lliure de Gràcia.

VICTÒRIA D’ENRIC V
La Kompanyia Lliure i Pau Carrió
Del 9 /7 a l’ 11/7 al Teatre Lliure de Gràcia.
Durada 100 min. Preu 24 eur.

Crosta tendra i tèbia (KRUM, Carme Portaceli)


Ahir vam poder veure l’últim passi de Krum, nou espectacle de Carme Portaceli a partir d’un text d’Hanoch Levin. El dramaturg i director israelita d’origen polonès, finat el 1999, fou i és una personalitat al seu país, i compta amb una prolífica i política obra de la qual s’han pogut veure algunes mostres a nivell nacional i estatal els darrers anys (Yaacobi & Leidental va estar el maig de 2013 al Teatre del Raval i va viatjar a Madrid). Segons recull Europa Press en declaracions de Portaceli durant la roda de premsa de dimarts passat, la directora portava dos anys rere l’obra perquè considera el text “un dels més macos” de l’autor, però la magnitud del projecte va frenar la producció fins al Grec 2014: traducció de Sergi Belbel i Roser Lluch, onze actors notables (Pere Arquillué, Rosa Boladeras, Ferran Carvajal, Lluïsa Castell, Jordi Collet, Gabriela Flores, Carme González, Oriol Guinart, Pepa López, Joan Megrié y Albert Pérez) i tres dies a la sala Maria Aurèlia Capmany del Mercat de les Flors. El pas pel Grec de Krum ha finalitzat, però l’esperem en la temporada 14/15 del Teatre Lliure; en concret, a la sala de Gràcia, del 13 de novembre al 7 de desembre. Serveixi aquest apunt per a aquells i aquelles que decideixin apropar-s’hi.

En l’esperit d’aquesta peça de Levin rau més crítica social que no política. Portaceli aconsegueix trampejar un text sovint massa explícit, i proposa uns personatges portats a l’extrem de les seves passions (virtuts o defectes), sintetitzats en caricatura i paròdia: horteres, hipocondríacs, indecisos, controladors, immadurs, covards, lascius, conformistes. És aquest darrer conformisme l’agent més perillós, de què el protagonista, Krum, és propietari sense saber-ho: amb més de quaranta anys, torna a casa després d’una estada indeterminada en “l’estranger”. Sembla que no n’ha extret gaire profit. Què ha fet, doncs? Amb quines intencions hi torna i què aportarà? En essència, la intenció d’escriure una novel·la sobre aquest ecosistema ben conegut. Però, bàsicament, res: el mateix res que no ha passat al lloc que va deixar amb ínfules de creixement. Allà tothom continua honrant el nom que els descriu: l’Afligit, el Silenciós o la mare Crosta també, igual de mare. De gairebé tots se’ns mostra un moment dolç i molts d’agres. Alguns assumiran la seva naturalesa i existència, i aprendran a conviure-hi (o a morir). Mai, no, l’emocionalment adolescent Crosta, interpretat per un discret (i distret) Arquillué.

En la posada en escena hi ha lloc per a la coreografia, per a les canzioni i per a algun cop d’efecte que cau literalment del cel (estalviarem spoilers) i que revifa l’acció, alentida en el moment que l’obra passa de tenir un protagonista que retroba un passat anquilosat, a explicar la història de cada amic, familiar i conegut. Entenem que s’aprofundeix en les ‘microdesgràcies’ personals però, definitivament, resta fluïdesa i perilla l’avorriment, en part també per la proposta escènica, pràcticament buida a banda dels cinc sofàs (traductors de la passivitat vital) i jugada d’una manera un xic repetitiva. Caldrà una mort, o dues, perquè Crosta hi vagi a fons i declari una de les millors línies de l’obra: “De la teva mort i del teu sofriment, en trauré forces i començaré a escriure de veritat”. “De veritat.” De veritat.

L’espectacle és, en suma, correcte; funciona i diverteix en certs moments però, creiem, no acaba d’emocionar. La línia del Lliure lliga més amb la proposta de Portaceli/Levin que no pas amb la del Mercat. Potser la sala de Gràcia la recollirà a la tardor amb més escalfor.

KRUM (El Crosta)
Dir. Carme Portaceli
Autor Hanoch Levin
Del 03/07 al 05/07 a les 22 h al Mercat de les Flors
Durada 110 min. Preu 24 euros.

Wonderland, Neverland?

https://i0.wp.com/www.teatral.net/assets/img/2014/06/02/Imatge_de_l_es_60225.jpg

“Wonderland investiga la mentalitat de ramat com un element potencialment perillós inherent a l’instint humà. El treball es va inspirar inicialment en Head On, la instal·lació de l’artista d’origen xinès Cai Guo Qiang que representa 99 llops que salten i s’estavellen contra una paret de vidre.”

Aquest fragment és el primer que llegim en obrir el fulletó de mà de Wonderland, l’espectacle inaugural de dansa del Grec, representat al teatre homònim durant els dies 1 i 2 de juliol. Un fragment suggerent i potent: si tants autors i creadors han retornat a la idea de “la massa” o de “l’home dins el ramat” és perquè aquest tema dóna molt de si. És per això que, quan se sent parlar d’un espectacle que promet ser un dels inoblidables del Grec ’14, i que a més reflexiona sobre la capacitat de l’home de ser lliure, de pensar per ell mateix i d’alhora, ser humà, crida l’atenció i les expectatives creixen de forma exponencial. Malauradament, aquestes expectatives nascudes al voltant de l’espectacle de la jove coreògrafa Andrea Miller no acaben de complir-se per la barreja d’idees, codis i formes exposats a l’atzar, el poc rigor en elements com la música, la il·luminació o l’espai… Un soufflé que s’ha desinflat al primer segon de sortir del forn.

Ja a l’inici de l’espectacle, envaeix una sensació d’avorriment que acompanyarà durant tota la representació. La idea inicial d’anar introduir el públic en un ambient màgic, en la història que se’ns vol explicar, en un món més enllà de la nostra civilització, no s’aconsegueix transmetre. Al contrari, les expectatives, un cop començat l’espectacle, són nul·les: Miller pretén parlar-nos del genocidi indi als Estats Units i de la necessitat de trobar una identitat acompanyada de la humanitat que hem perdut, però ho fa d’una manera dispersa, fet que provoca que, barrejat amb la resta d’elements poc precisos i amb una coreografia de moviments i gestos poc clars, el missatge no arribi clar, que quedi en l’aire.

D’una altra banda, elements com la il·luminació o la música no acompanyaven l’espectacle. Quant a espai sonor, la proposta de la Gallim Dance Company era poc acurada; no semblava haver-hi una edició del so, sinó un seguit de cançons que s’encadenaven d’una manera poc precisa. La música ens remetia als Estats Units i a la seva història, però no afegia riquesa a l’espectacle sinó que li restava credibilitat. A més, a nivell tècnic, la qualitat de so era irregular i en general, molt pobra. La il·luminació mancava de dramatúrgia, o al menys s’observava una dissociació (o associació gratuïta) de l’acció i la llum amb, a partir d’un cert moment, ràfegues aleatòries verdes, blaves i vermelles (possible referència a la naturalesa de la llum?). Els ballarins de la companyia intentaven salvar un espectacle que no s’aguantava per ell mateix, que intentava parlar de moltes coses i no acabava parlant de res, que pretenia barrejar diferents estils de dansa sense aconseguir trobar una uniformitat o un grau de profunditat en tots ells, tot provocant que fos una amalgama de números, de vegades solos, de vegades corals, sense vincle clar que creés una connexió entre ells.

La idea del creixement de l’individu que anaven mostrant els ballarins al llarg de Wonderland (de fet, semblaven nens aprenent a entendre el món) quedava poc contextualitzada amb la resta d’elements escènics a causa de la manca de rigor d’aquests. L’escenografia, que intentava emular una piscina, acompanyada de la indumentària dels ballarins (roba de bany estilitzada) no eren estimulants per a l’ull ni suggerents pel cap. L’escenografia tampoc no acompanyava l’espectacle; al contrari, li proferia un caràcter més estàtic (tot i estar parlant de dansa). Potser l’únic moment en què es va despertar va ser quan una ballarina es va donar un cop contra una de les parets de la simulada piscina.

Un dels objectius més importants d’un espectacle és ser capaç d’atreure l’atenció del públic; de robar-se-la i conduir-lo fins el final sense deixar-lo respirar ni un segon. Potser és la regla més important. Si el públic s’avorreix, l’objectiu de l’espectacle es diluirà i tot allò que es volia explicar serà en va. Malauradament, Wonderland va caure en aquest error.

Molt Soroll Per No Res (M.U.R.S. – La Fura dels Baus)

appMURS

No vam viure La Fura en els seus inicis. Hem crescut i ens hem endinsat en un teatre envoltat per la llegenda del que La Fura va ser i va significar per revolucionar, juntament amb altres companyies, el teatre català de la transició. Potser per això, quan t’assabentes que La Fura dels Baus obrirà el Festival Grec 2014 amb un espectacle de gran format penses que allò és el que el que necessitem: un bri d’aire en aquest teatre enquistat en una fórmula matemàtica de producció que encadena espectacle rere espectacle per seguir alimentant un aparador de formes sense contingut, sense ànima.

A M.U.R.S., La Fura pretén convertir els fossos del Castell de Montjuïc en una ‘ciutat intel·ligent’ per encabir el “Primer SmartShow de la Historia”. Quatre pantalles divideixen la zona en quatre espais de joc pels que el públic transita seguint les instruccions rebudes a través d’una aplicació de mòbil que, en el millor dels casos, s’ha pogut descarregar a l’inici de l’espectacle. Una primera discriminació entre els espectadors que usen smartphones i els que no que queda relegada a l’anècdota quan podria ser un dels pilars de l’esdeveniment (al llarg de l’espectacle sembla haver-hi “principis de…” que no arriben a ser res concret). Aquesta poca atenció en els significats sumada a una greu mancança de cura resolutiva de les performances, que se succeeixen d’una forma preocupantment aleatòria, converteixen M.U.R.S. en un espectacle de llums, música i color entreteixits en un caos buit.

appMURS

M.U.R.S. sembla voler despertar una societat adormida contra la opressió de la banca i les grans empreses, intentant despertar la part més humana i natural de l’individu, però ho fa amb frases grandiloqüents i imatges vulgars, lluny de la poesia i l’entrega que exigeix un espectacle amb aquestes pretensions. El públic es troba desorientat al llarg de l’espectacle, més atent i captivat per una aplicació del seu smartphone que per comprendre allò que està passant davant seus ulls. I això no és a causa d’una falta de consciència crítica del seu entorn, sinó perquè l’espectacle no convida a la reflexió. Ans al contrari, convida a la dispersió. La falta de convenciment i risc en tots els nivells escènics, des de la innocència amb què els performers ‘agiten’ els diferents grups d’espectadors fins al tractament superficial d’una dramatúrgia que arriba a convertir en anecdòtic l’anunci que el Castell de Montjuïc està essent víctima d’un atemptat terrorista, denota una falta de responsabilitat que converteix en vàcua qualsevol aspiració ideològica que la peça de La Fura volgués tenir. En l’era smart, un espectacle que agafa com a puntal les noves tecnologies no pot ser tan ingenu.

En sortir del castell de Montjuïc, després de veure la representació, ens preguntem “és La Fura conscient del que fa? És conscient de la responsabilitat que té com a creadora en mostrar un espectacle i una reflexió concreta a uns quants centenars d’espectadors?”. Perquè en sortir de l’espectacle, aquestes preguntes no acaben de tenir una resposta clara al nostre cap. Al contrari: en sortir, M.U.R.S ens sembla un pottage d’efectes especials i conceptes que queden en l’aire. És per això que ens vénen al cap aquestes preguntes, ja que un pot arribar a pensar que M.U.R.S s’ha creat en molt poc temps i que tots els experiments i reflexions escènics que volia posar en marxa no s’han acabat de testar.

M.U.R.S.
La Fura dels Baus
Del 30/06 al 05/07 a les 22h al Castell de Montjuic.
Durada 75 min. Preu 18eur.


Fotografia_ Josep Aznar