Les criades… o no. (Sadari Movement Laboratory)

Me pregunto en qué parámetros podríamos determinar que una obra deja de ser del autor y se convierte en un artefacto libre que pasa a ser poseído por el director. Al leer Las Criadas de Genet pienso demasiado en El teatro y su doble de Artaud y me es del todo imposible despegar a ambos autores de un tipo de espectáculo que en mi cabeza tiene mucho sentido pero que aún no he conseguido ver encima de un escenario. He visto aproximaciones a esta misma obra pero, como dicen, las comparaciones son odiosas y no seré yo el que apunte el camino por el que considero que estaría bien que caminasen los textos de este autor al que adoro.

Quizá sea esa adoración la que me provoca unas expectativas que después no veo cumplidas. Es lo que me pasa cuando salgo de ver Las Criadas que me propone Do Wam Im. Es cierto que en muchos momentos la pieza muestra algún recurso escénico prometedor, como el uso del armario como objeto escenográfico central. Ese lugar en el que viven presas Claire y Solange y sobre el que baila una Señora que disfruta del encierro de ambas y que a su vez es adorado por las hermanas. Presencio, al igual que pasa con la mayoría de los símbolos que me muestran en este montaje, su rápida extinción y sigo preguntándome qué es lo que falla. Procuro fijarme en los cuerpos que estoy viendo. De su movimiento me fascinan la limpieza y precisión extraordinarias. Y es aquí donde vuelven a hacerse presentes mis expectativas. Porque a mi modo de ver y leer Las Criadas, pienso que se puede ser preciso pero también muy sucio. Es así como yo leo a Genet.

A todo esto he de sumarle una reiteración en las formas que comienza a parecerme más de lo mismo. El uso de dos pantallas que guardan una simetría perfecta con el resto de los elementos escenográficos, utilizadas para representar el interior y el exterior de las dos figuras femeninas protagonistas (la presencia de la Señora es en muchas ocasiones anecdótica) ya la hemos visto antes. Dos pantallas, dos cuerpos igualmente uniformados, cuyas cualidades de movimiento no difieren en demasía, acompañadas por imágenes que juegan con el ya anticuado blanco/negro para decirnos que en realidad no son dos. Que es una sola. Que son el positivo y el negativo. Las dos caras de una misma moneda. ¿Por qué olvidarnos del individualismo en pleno siglo XXI? Me parece atrevida y acertada la dramaturgia del director. En cambio, ¿por qué seguir a pies juntillas la premisa de parentesco de las dos protagonistas?

En definitiva, una hora y diez minutos llena de lugares comunes a través de una propuesta que me prometía descubrir alguna parte oculta y más oscura (si cabe) del Genet que hasta ahora me acompaña. Tendré que hacer algo con mis expectativas.

Les Criades
Sadari Movement Laboratory
Del 4/7 al 6/7 al Mercat de les Flors – Sala Ovidi Montllor
Durada 70 min. Preu 28eur


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